I went from Bogota to Monteria by plane and from there traveled by car to Carepa, Antioquia. After a little bit over an hour from Monteria, I could witness the Caribbean Sea. A few hours later into the trip, the entire landscape turned green. I could no longer catch sight of the sea. The whole territory was covered by a green wall . For over an hour the landscape did not change (A territory composed only of banana plantations). It wasn’t until I reached Apartadó that I became aware of traces of architecture and people.

Early the next day I arrived to the village of Piedras Blancas. Again the whole landscape had changed to a wide territory crossed by streams, some trees and human silence. I Thought: Humans are often noisy, especially when communicating with each other, that characteristic doesn’t leave much room for listening. However here, all noises are above humans. It was a silent land, a natural lonely landscape, that despite its beauty it did not have a feeling of calmness. Until then I had never seen anything so beautiful, at the same time, I had never been so confused. A series of contradictions captivated me, but the soundscape that it housed did not allow me to concentrate, however, the sound seemed to be the only coherent answer to that beautiful place filled with contradictions.



Fui de Bogotá a Monteria en avión y de allí viajé en automóvil a Carepa, Antioquia. Después de un poco más de una hora de viaje en automóvil desde Monteria, pude presenciar el Mar Caribe. Unas horas después, todo el paisaje se volvió verde. Ya no pude ver el mar. Todo el territorio estaba cubierto por un muro verde. Durante más de una hora el paisaje no cambió (un territorio compuesto únicamente por plantaciones de banano). No fue hasta que llegué a Apartadó que me di cuenta de las huellas de la arquitectura y la gente.

Temprano al día siguiente llegué a la vereda de Piedras Blancas. Nuevamente, todo el paisaje se había transformado en un amplio territorio atravesado por arroyos, algunos árboles y el silencio humano. Pensé: Los humanos a menudo son ruidosos, especialmente cuando se comunican entre sí, esa característica no deja mucho espacio para escuchar. Sin embargo, aquí todos los ruidos están por encima de los humanos. Era una tierra silenciosa, un paisaje natural y solitario, que a pesar de su belleza no tenía una sensación de calma. Hasta entonces nunca había escuchado algo tan hermoso, al mismo tiempo, nunca había estado tan confundido. Una serie de contradicciones me cautivaron, pero el paisaje sonoro contenido dentro de esta vereda no me permitió concentrarme, sin embargo, el sonido parecía ser la única respuesta coherente para entender hermoso lugar lleno de contradicciones.